Vivienda situada en una finca clásica de principios del siglo XX, en pleno Malasaña, uno de los barrios con más carácter de Madrid. A pocos metros de Gran Vía, el entorno combina historia, arquitectura tradicional y una intensa vida urbana.
La vivienda une el encanto original de la finca con un diseño interior contemporáneo y atemporal. La luz natural entra a través de ventanales altos, realzando la calidez de los materiales. El salón, amplio y luminoso, se organiza en torno a un mirador clásico de hierro y cristal que aporta carácter y una agradable conexión con la calle. La cocina–comedor, concebida como eje social, presenta un diseño funcional y elegante en tonos neutros y acabados en madera.
La zona de descanso cuenta con tres dormitorios y dos baños. La suite principal, exterior, dispone de baño en suite y balcón de forja; el segundo dormitorio, doble, tiene balcón francés al patio interior, y el tercero ofrece un uso versátil. Un segundo baño completo da servicio al conjunto.
El interiorismo combina materiales naturales y una paleta suave que aporta serenidad y continuidad, respetando la identidad clásica de la finca.